domingo, 16 de junho de 2013

Nuevo modelo de mujer, Gabriel Rolón

 
Este artículo es un resumen de la charla dada por el licenciado Gabriel Rolón con motivo de la presentación del informe acerca de "La mujer Libra". Un estudio encargado por Skip y presentado a la prensa el dia 9 de noviembre del 2005.
 
Un nuevo modelo de mujer
 
Pido permiso para sumarme desde la experiencia clínica y el discurso psicológico a esta reflexión acerca de la mujer, las situaciones que ha debido enfrentar en estos últimos años, los mecanismos que ha desarrollado para responder de alguna manera a las diferentes exigencias que se le han planteado, y como ha ido cambiando el modelo y el ideal que ellas tienen de s.f. mismas. Para comprender todo lo que ha pasado, debemos entender primero que toda psiquis, pero solamente de la mujer hablaremos en esta oportunidad, está sometida a diferentes exigencias. Básicamente podemos decir que hay exigencias internas y exigencias externas. Las primeras hacen referencia a situaciones evolutivas, ya que no son iguales para una mujer de veinte años que para una de cuarenta, por desafíos propios, por cuestiones hormonales, por los roles que deben jugar, entre otras cosas. Y las exigencias externas implican todas aquellas presiones que lo exterior le impone a la psiquis de la mujer. Desde lo intimo, hijos, esposa, jefe, a lo macro, es decir al ideal que la sociedad deposita sobre ella y al cual la obliga a responder. ¿Cómo se manifestaba el impacto del modelo de la mujer superpoderosa en la mujer individual? Pues bien, la situación la llevo a olvidarse de lo mas esencial, de lo primordial: su feminidad y, por ende, puso en jaque a su propia identidad. Aparecieron además algunas fantasías que no iban a poder sostenerse. Básicamente la fantasía de poderlo todo y la ilusión de que sabia que hacer y como responder a todas las exigencias. Quiso ser la madre diez, la esposa diez, la profesional diez Quiso demostrar a los demás y también a s.f. misma que podía con todo. Y esto que en un principio la estimulo, la movilizo, y pudo incluso parecerle un desafío atractivo, fue poco a poco provocándole un estrés y un sentimiento de vacío. ¿Por qué? Simple. Porque se había forjado un ideal inalcanzable, imposible, y la distancia entre quien uno siente que debe ser y quien uno en realidad es, genera frustración. Y este es el concepto fundamental que queda de ese momento. La frustración que aparece cuando uno asume dos verdades irrefutables: Todo no se puede y todo tiene un precio. Y se dio cuenta que los costos que debía pagar en su intento por seguir sosteniendo ese ideal omnipotente era ni más ni menos que la pérdida del bienestar. Y esa mujer que quería ser diez en todo, de pronto comprende que muestra huecos en muchos flancos, y que aquellos supuestos logros obtenidos, su competencia palmo a palmo con los hombres en el campo laboral por ejemplo, dejaron de ser derechos para transformarse en obligaciones y conformar a los demás y a s.f. misma, ya no fue el desafío creativo y movilizante, si no un motor de angustia y descentramiento. Y aparece este modelo de la mujer malabarista. ¿Y cómo se muestra en la clínica? Como una mujer sobrepasada por las obligaciones, sin espacios propios, sin derecho al placer, por que hasta las cosas que deberían ser generadoras de disfrute, se le han vuelto generadoras de presión. Ya no va emocionada a ver a su hijo actuar en el colegio, va corriendo. Ya no se ve con sus amistades porque siente que no tiene tiempo ni derecho. Porque debe dedicarse más a su familia o a su trabajo. Y aparece también la falta de los disfrutes que su feminidad debía darle, porque se ha olvidado de ella. Hasta el contacto íntimo con la pareja aparece no cuando se desea y se quiere, si no cuando se puede o, peor aun, cuando se debe. Comprendió entonces que no todo estaba mal antes. Que se confundió la parte con el todo. Es decir que en su intento por rechazar algunas cosas del antiguo modelo de mujer ama de casa, lo rechazo todo, y renuncio axial a ciertos espacios que le hacían bien y le resultaban placenteros. En su búsqueda por conformar las expectativas puestas sobre ella la llevo a descuidar los roles mas íntimos, mas afectivos y mas queridos. Y a diferencia de la mujer superpoderosa, la mujer malabarista admitió que no sabia que hacer. Y esto, si bien le genero angustia, represento un paso adelante, por que implica la caída del ideal del "puedo todo" y aparece el ser humano. En su falta. En su derecho a no poderlo todo. Claro que la etapa anterior trajo beneficios y logros. ¿Pero a qué costo? Y sobre todo ¿Para que sirve haber logrado cosas si no hay beneficios que disfrutar? Es una mujer triste, que está confundida porque comprende que en su alocada carrera por sostener todo no puede gozar de nada, y que esto es el esfuerzo por el esfuerzo mismo. Comienza a aceptar con dolor que no puede hacer todo bien y conformar a todo el mundo y que, como en el ejemplo de la frazada corta, si se tapa los pies se descubre la cara. Se veía en el consultorio a una mujer que se defendía, por que sentía que el entorno la atacaba, le demandaba todo el tiempo y le mostraba sus fallas. Y también, a partir de esto, se mostraba desilusionada de s.f. misma. Y entonces, cansada de correr de un lado para el otro, roto ya todo atractivo en este desafío y harta ya de tanta sobre exigencia, comienza a fallar psicológicamente. A tener respuestas sintomáticas. Estrés, baja autoestima, sentimientos de depresión y problemas relacionales empezaron a ser moneda corriente. Allí es donde nosotros empezamos a trabajar tratando de hacerle entender que ha perdido su equilibrio y que es indispensable recuperarlo. Y hacia esa meta nos dirigimos. Tratando de que revalorice sobre todo, su feminidad a partir de ciertos conceptos: •Que estar con los hijos puede ser algo disfrutadle, es decir, devolverle valor al rol de madre. •La comprensión de que la pareja necesita de espacios propios. •Que ternura no es sinónimo de debilidad. •Que la verdadera fortaleza radica en admitir que todo no se puede y ser feliz a pesar de eso poniendo el esfuerzo de manera mas selectiva según sus propios deseos. •Que ocuparse de la familia no implica una regresión al modelo del ama de casa frustrada y sin horizontes. •Que hay una diferencia entre lo cotidiano y lo rutinario. •Que pareja viene de par, y que tiene que darse el derecho a dar y recibir, a contener y ser contenida. Y que, como en una posta, a veces puede descansar mientras el compañero sigue en la carrera. •Y principalmente, que no poderlo todo no es sinónimo de no poder nada. Y que esta aceptación lleva a una vida más sana y más sensual incluso que la utopía de la mujer superpoderosa. A partir de trabajar en estos puntos, comienza a aparecer la posibilidad de encarar sanamente los diferentes roles. Esto es el desafió actual. Entender que se puede ser una mujer que trabaja, que tiene horizontes y que no por eso hay que negarle los espacios a los afectos y a s.f. misma. Y en esta nueva etapa se hace imprescindible recuperar el valor de lo afectivo que había desaparecido en detrimento de lo material, y asumir sin culpa, que a veces ser más feliz, es mejor que tener mas al costo del propio bienestar. Y creo que este es un punto fundamental en la historia. Por que aparece la posibilidad de elegir. Antes fue obligada al hogar primero y arrojada al trabajo después. Ahora aparece algo que tiene que ver con la sanidad: la posibilidad de optar. Y esta posibilidad le otorga a la mujer actual un derecho fundamental: el de decidir quien quiere ser, que costos está dispuesta a pagar según lo que sienta que necesita para su propia felicidad.
 
Gabriel Rolón

Nenhum comentário:

Postar um comentário